¿Qué es la Psico-Neuro-Inmunología (PNI) clínica?
Esta palabra tan larga y complicada es un sinónimo de medicina evolutiva y
de integración. En ciencias de la salud se estudia: ¨El hombre y la mujer son seres biopsicosociales¨. Básicamente y en esencia, a eso se refiere el término PNIc. Es
una filosofía de tratamiento.
En la PNIc se utiliza la fisiología y la patología a nivel integrativo y global, es
decir, de todo el cuerpo, conociendo la interacción entre los diferentes órganos
y sistemas, para ayudar al paciente a resolver su problema de salud o mejorar
la misma.
Es una filosofía de tratamiento: tu fisio puede trabajar bajo la PNIc, tu psicólogo, tu
médico, tu odontóloga, tu preparador físico, la farmacéutica, tu enfermera… Bajo el
nombre de PNI clínica se contempla todo aquello que pueda ayudarte a mejorar tu
salud, que tenga una base científica, y sobre todo, que sea un abordaje integral,
siempre dentro del marco de experiencia y conocimiento del profesional de la salud al
que estás acudiendo.
La PNIc puede aplicarse tanto a nivel terapéutico, es decir, desde un profesional a un paciente; como a nivel personal por alguien que quiera mejorar su salud. Consta de una serie de pilares básicos (no tienen porqué aplicarse siempre tod@s a la vez, aunque lo ideal sería que así fuera) que son:
1. Intervención nutricional o alimenticia para regular la inflamación del cuerpo y aportar los elementos necesarios para su reparación, tomando el intestino como órgano básico de comunicación con el exterior y sistema inmune, así como de procesado y desintoxicación de los alimentos, junto con el sistema páncreas-hígado.
2 . Intervención a nivel de suplementación, siempre en dosis terapéuticas, que en la mayoría de ocasiones superan las recomendaciones del fabricante de productos naturales, pero que están basadas siempre en evidencia científica. Esta parte incluye la famosa fitoterapia, con fármacos tan conocidos como la curcuma longa (con su principio activo, la curcumina); así como productos de medicina ortomolecular, como el archiconocido omega 3 (EPA+DHA sobre todo), vitamina D3, la indispensable vitamina C o las famosas enzimas digestivas.
3. Biorritmo, como regulador principal a nivel hormonal: horas de sueño, producción de melatonia, hábitos antes de irse a dormir, exposición a luz natural, horario fisiológico de las comidas, o los famosos ayunos.
4. Ejercicio físico y/o movimiento, como parte fundamental del estilo de vida del homo sapiens sapiens, y como base de una vida saludable. Siempre adaptado a la persona, a sus necesidades, a la ciencia que lo avale para ayudar a sus síntomas y/o patología. Por ejemplo, para una persona con los problemas menstruales que hemos comentado, y deportista, que haga, por ejemplo, cross fit, 4 veces por semana, una intervención de este tipo podría ser el caminar por el parque, campo… 2- 3 veces por semana, para regular niveles de cortisol, mientras que para una persona completamente sedentaria, con, por ejemplo, un diagnóstico de artritis reumatoide, otra intervención podría ser comenzar con un ejercicio global, suave, como apuntarse al gimnasio y un paseo por la mañana en ayunas sacando al perrito (si lo tiene), para luego desayunar.
5. Meditación, mindfulness, e intervención en la esfera psico-emocional; es decir, técnicas de gestión de estrés, desarrollo personal, búsqueda de motivación,… que ayuden al paciente a regular el sistema inmune/sistemas hormonales implicados en su patología.
6. Terapia manual, psicoterapia, intervenciones farmacéuticas… No olvidemos la profesión que tenemos. El fisioterapeuta utilizará la terapia manual siempre que considere que sea necesario; el psicólogo las técnicas de psicoterapia que conozca y puedan ayudar al paciente; el médico los fármacos o técnicas que considere oportunas… pero siempre desde la integración, la evidencia científica y el conocimiento de la fisiología del paciente.
Uff, ¡qué de cosas!

¿Y cómo sabemos los terapeutas lo que le hace falta al paciente?
El proceso de diagnóstico en una consulta bajo la filosofía de la PNI clínica se realiza mediante lo que se denomina en términos sanitarios, anamnesis. Es básicamente una entrevista entre el terapeuta y el paciente en la que se investigan los síntomas que padece, y se trata de buscar el origen de los mismos para poder abordarlos.
El objetivo es empoderar al paciente en su camino a la salud.
Pues eso: el objetivo de las consulta de PNIc es conseguir que el paciente sea dueño de su salud. Algo muy importante que también es parte de la consulta, es que el paciente conozca las causas y/o el camino que le ha llevado a estar donde está hoy, y cómo puede salir de esa espiral que le ha llevado a los síntomas que presenta, mediante un cambio consciente en su estilo de vida. Esto lo conseguirá mediante la instauración de nuevos hábitos, en todas las esferas de su vida donde sea posible, y siempre de manera gradual mediante el diálogo con el terapeuta y la empatía del mismo. Para ello, es muy importante el deep learning, es decir, el aprendizaje profundo del paciente de lo que le ha llevado hasta el punto en que se encuentra y cómo salir de él.
¿Y cada cuánto voy a consulta?
La salud es un estado dinámico. El camino del terapeuta con el paciente, a modo inicial, puede durar un tiempo ‘X’, hasta que se resuelve lo que a mí me gusta denominar ‘motivo de consulta’, que es la primera pregunta que le hago a los pacientes. La respuesta puede ser ‘porque quiero mejorar mis síntomas digestivos’. Entonces, tras la anamnesis, diagnóstico y deep learning al paciente, l@ acompañaremos, generalmente con revisiones cada 4-8 semanas, en función del paciente, e iremos marcando objetivos a corto, medio y largo plazo, para permitir al alcanzar la salud o la mejora de la misma de manera progresiva. La periodicidad de la consulta tiene una doble función: la de seguimiento y revisión del tratamiento y objetivos, así como de su efectividad; y la de fidelización del paciente, para que pregunte dudas, se resuelvan, y elaboremos juntos de nuevas pautas acordes a los nuevos objetivos.
